Tal como en su momento fue el anhelo del - por entonces - Presidente Raul Alfonsín, la Capital del país sería cambiada de locación. En este caso, el destino no es el Sur del País, ni la ciudad de Viedma - como lo prescribe la Ley 23.512 sancionada en 1986 - sino un lugar mas cercano, pero no por ello menos significativo para el espíritu patrio, como lo es la Ciudad de Luján. Dicha medida surge como complemento del insipiente hiper-catolicismo del que está gozando el progresista gobierno de Cristina Kirchner, la cual se suma a las enmiendas realizadas sobre el proyecto del Código Civil y la media sanción de la ley que manda a acuñar una moneda con la cara del sumo pontífice. Si bien, aún no se sabe a ciencia cierta -o mejor dicho a dogma infalible- si las oficinas del gobierno estarían ubicadas dentro de la Basílica, fuentes cercanas al mismo nos informaron que va a haber una relación muy estrecha, tanto como la que solía tener Jesús con sus clavos.
Con el traslado de la Capital a Luján se espera el fin de los piquetes y marchas que serían reemplazados por procesiones.
informó
Mijaíl A. Pavlopkin.